PARA PENSAR......

HISTORIAS, REFLEXIONES Y CUENTOS        

        
   AMISTAD
  CONFIANZA
VALORES
                                       .                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               FOTOMENSAJES


Cristo de los favores Quien tiende las manos  
No recibí nada de lo que pedí   
Aférrate       Estoy siempre contigo
Obstáculos
Que gran consuelo Tu amigo Jesús
Una sonrisa Gratitud de amigo
A eso de caer y volver a levantarse El plan de Dios       No llores si me amas
Padrenuestro        
Cambiar yo para que cambie el mundo
La mirada de Jesús Se busca un santo Wanted  La silla     El hilo primordial
Hola Juan, soy Jesús 
Saber orar     
El relojero   
Cuanto pesa una oración 
¿Tienes tiempo?         
El alpinista
El acusado El equilibrista    El bordado de Dios    La paz perfecta 
Léelo En los momentos de crisis
Un encuentro con Dios No me busques La lucha de la mariposa
La herramienta favorita Eligiendo cruces     
Las grietas    Manos que oran Volar sobre el pantano
Las tres pipas       Dar sin recibir Amar es darse todo
El regalo más grande del mundo Papá olvida     
El conejo en la luna Los tres deseos 24 maneras de amar
Dos lobos
La rana y el orgullo                      
          

                     MÁS HISTORIAS.......


                               
                          
                                   
                               








CRISTO DE LOS FAVORES

El viejo Haakon cuidaba cierta Ermita. En ella se veneraba un crucifijo de mucha devoción. Este crucifijo recibía el nombre, bien significativo de "Cristo de los Favores."

Todos acudían allí para pedirle al Santo Cristo. Un día el ermitaño Haakon quiso pedirle también un favor. Lo impulsaba un sentimiento generoso. Se arrodilló ante la imagen y le dijo, "Señor, quiero padecer por ti. Déjame ocupar tu puesto. Quiero reemplazarte en La Cruz." Y se quedó fijo con la mirada puesta en la Sagrada Efigie, como esperando la respuesta. El Crucifijo abrió sus labios y habló. Sus palabras cayeron de lo alto, susurrantes y amonestadoras.

"Siervo mío, accedo a tu deseo, pero ha de ser con una condición."

"Cual, Señor?" preguntó con acento suplicante Haakon.

"Es una condición difícil."

"Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda, Señor," respondió el viejo ermitaño.

"Escucha. Suceda lo que suceda y veas lo que veas, has de guardar siempre silencio." Haakon contestó, "Os lo prometo, Señor." Y se efectuó el cambio. Nadie advirtió el trueque. Nadie reconoció al ermitaño, colgado de cuatro clavos en la Cruz. El Señor ocupaba el puesto de Haakon. Y éste por largo tiempo cumplió el compromiso. A nadie dijo nada. Los devotos seguían desfilando pidiendo favores.

Pero un día... Llegó un rico y, después de haber orado, dejo allí olvidada su bolsa. Haakon lo vio y calló. Tampoco dijo nada cuando un pobre, que vino dos horas después, se apropió de la bolsa del rico. Ni tampoco dijo nada cuando un muchacho se postró ante él, poco después, para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje. Pero en ese momento volvió a entrar el rico en busca de la bolsa. Al no hallarla, pensó que el muchacho se la había apropiado. El rico se volvió al joven y le dijo, iracundo,

"!Dame la bolsa que me has cogido!" El joven sorprendido, replicó,

"No he cogido ninguna bolsa."

"!No mientas, devuelvemela enseguida!"

"Le repito que no he cogido ninguna bolsa," afirmó el muchacho.

El rico arremetió, furioso, contra él. Sonó entonces una voz fuerte, "!Detente! El rico miró hacia arriba y vio que la imagen hablaba. Haakon, que no pudo permanecer en silencio, grito, defendió al joven e increpó al rico por la falsa acusación. Este quedo anonadado, y salió de la Ermita. El joven salió también porque tenía prisa para emprender su viaje. Cuando la Ermita quedó a solas, Cristo se dirigió a su siervo y le dijo,

"Baja de la Cruz. No sirves para ocupar mi puesto. No has sabido guardar silencio."

"Señor," dijo Haakon, "como iba a permitir esa injusticia?" Se cambiaron los oficios. Jesús ocupo la Cruz de nuevo y el ermitaño se quedo de rodillas ante el Crucifijo. El Señor, clavado, siguió hablando.

"Tu no sabias que al rico le convenía perder la bolsa, pues llevaba en ella el precio de la virginidad de una joven mujer. El pobre, por el contrario, tenía necesidad de ese dinero e hizo bien en llevárselo; En cuanto al muchacho que iba a ser golpeado, sus heridas le hubieran impedido realizar el viaje que para El resultaría fatal. Ahora, hace
unos minutos, acaba de zozobrar el barco y él ha perdido la vida. Tu no sabías nada. No sabes nada. Yo sí se. Por eso callo.
"

Y la sagrada imagen del crucificado guardó silencio. Haakon levantó sus ojos hacia él y exclamó: "Perdón, Señor, Perdón!"

 Dios calla. Y, cuando habla; sus palabras no destruyen del todo su divino silencio; más bien lo subrayan con trazo vigoroso; pues son sus palabras destinadas a Convencernos de que el misterio del dolor en este caso, seguirá de Cualquier modo, siendo misterioso. Si habla, dice poco más o menos,
"Confiad en mi, que sé bien lo que debo hacer".




OBSTÁCULOS

Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino. Luego se escondió para ver si alguien quitaba la tremenda roca.

Algunos de los comerciantes más adinerados del reino y varios cortesanos pasaron por el camino y simplemente le dieron una vuelta; muchos culparon al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la piedra grande del camino.

Entonces llegó un campesino que llevaba una carga de verduras. Al aproximarse a la roca, puso su carga en el suelo y trató de mover la roca a un lado del camino. Después de empujar y fatigarse mucho, pudo lograrlo.

Mientras recogía su carga de vegetales, notó una cartera en el suelo, justo donde había estado la roca. La cartera contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que moviera la piedra del camino.

El campesino sabía lo que los otros nunca entendieron: Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar tu condición.




QUE GRAN CONSUELO

Algún día, cuando mis hijos sean suficientemente grandes para entender la lógica que motiva a las madres, les diré:

Te amé lo suficiente, como para preguntarte a dónde ibas, con quién, y a qué hora regresarías a casa.

Te amé lo suficiente, como para insistir en que ahorraras dinero para comprarte una bicicleta aunque nosotros, tus padres, pudiéramos comprarte una.

Te amé lo suficiente, como para callarme y dejarte descubrir que tu nuevo y mejor amigo era un patán.

Te amé lo suficiente, como para fastidiarte y estar encima de ti, durante dos horas, mientras arreglabas tu cuarto, un trabajo que me hubiese tomado a mí sólo 15 minutos.

Te amé lo suficiente, como para dejarte ver mi ira, desilusión y lágrimas en mis ojos. Los hijos también deben entender que no somos perfectas.

Te amé lo suficiente, como para dejar que asumieras la responsabilidad de tus acciones, aunque los castigos eran tan duros que rompían mi corazón.

Pero sobre todo, te amé lo suficiente, como para decirte que "NO" cuando sabía que me ibas a odiar por ello.

Esas fueron las batallas más difíciles para mí.

Pero estoy contenta por haberlas ganado porque, al final, también las ganaste tú.

Y algún día, cuando tus hijos sean suficientemente grandes para entender la lógica que motiva a los padres, tu les dirás: "Te amé lo suficiente, como para hacer todo lo que hice por ti".




TU AMIGO, JESÚS

¿COMO ESTAS? Tenia que mandarte esta nota para decirte lo mucho que me importas. Ayer te vi cuando caminabas y hablabas con tus amigos. Yo esperé todo el día deseando que tu quisieras también hablar conmigo.

Conforme avanzaba el día te di una puesta de sol para cerrar tu día, te di brisa suave y fresca para descansarte, esperé, pero siempre te amo porque soy tu amigo, te vi quedarte dormido anoche y tenia ganas de tocar tu frente, así que dejé que un rayo te acariciara tu rostro.

Te esperé otra vez queriendo apresurarme para que pudiéramos hablar...tengo tantos regalos para ti. Te levantase esta mañana muy deprisa y no tuviste tiempo de hablarme, mis lagrimas estaban en la lluvia y el rocio esta mañana. Hoy te veo tan triste, tan solo, me duele en mi corazón verte así, sabes? yo te comprendo, porque mis amigos también me desilusionaron, pero yo si te quiero... yo trato de decírtelo a través del cielo azul y del pasto verde y de las flores. Te grito en los ríos de las montanas y les doy a los pájaros canciones de amor para cantarte, te visto con rayos de sol y perfumo el aire con las esencias de la naturaleza.

Mi amor por ti es mas profundo que los mares y más grande que cualquier necesidad que tengas en tu corazón. Oh, si tu supieras cuánto anhelo caminar contigo...Yo sé lo dura que es la vida en la tierra !vaya que si lo sé! y quiero ayudarte, quiero que conozcas a mi padre, El quiere ayudarte también, solamente tienes que invocar mi nombre y pedírmelo.
Ya no te molesto más, sé que estás muy ocupado pero quiero que, por favor, no olvides que te amo.

TU AMIGO, J E S ÚS



ESTOY SIEMPRE CONTIGO

¿Me necesitas? Estoy aquí contigo.

No puedes verme, sin embargo soy la Luz que te permite ver.

No puedes oírme, sin embargo hablo a través de tu voz.

No puedes sentirme, sin embargo soy el poder que trabaja en tus manos.

Estoy trabajando en ti, aunque desconozcas mis senderos.

Estoy trabajando, aunque no reconozcas mis obras.

No soy una visión extraña. No soy un misterio.

Sólo en silencio absoluto, más allá del “yo” que aparentas ser, puedes conocerme.

Todavía estoy aquí contigo. Todavía te oigo.

Todavía te contesto.

Aunque me niegues, estoy contigo.

En los momentos en que más solo crees encontrarte, Yo estoy contigo.

Aún en tus temores, estoy contigo.

Aun en tu dolor, estoy contigo.

Estoy contigo cuando oras y cuando no oras.

Estoy en ti y tú estás en Mi.

Sólo en tu mente puedes sentirte separado de Mi, pues sólo en tu mente

están las brumas de “lo tuyo” y “lo mío”.

Sin embargo tan solo con tu mente puedes conocerme y sentirme.

Vacía tu corazón de temores ignorantes. Cuando quites el “yo” del medio, estoy contigo.

Tu sólo no puedes hacer nada, pero Yo todo lo puedo.

Yo estoy en todo. Aunque no puedas ver bien, el bien está allí, pues Yo estoy allí.

Sólo en Mi el mundo tiene significado; sólo de Mi toma el mundo forma.
Sólo por mi el mundo sigue adelante.

Soy tu paz. Soy uno contigo. YO SOY.
Aunque tardes en buscarme, Yo nunca dejo de encontrarte.

Aunque tu fe en Mi es insegura, mi fe en ti nunca flaquea.

Porque te conozco,

porque te amo.

Mi hijo bienamado, estoy aquí, contigo.

Y te espero.




NO RECIBÍ NADA DE LO QUE PEDÍ

Pedí a Dios ser fuerte,

a fin de ejecutar proyectos grandiosos,

y El me hizo débil,

para conservarme en la humildad.
 

Pedí a Dios que me diese salud,

para realizar grandes empresas

y El me dio la enfermedad,

para comprenderlas mejor.
 

Pedí a Dios la riqueza,

para poseerlo todo,

y El me dejó pobre,

para no ser egoísta.
 

Pedí a Dios el poder,

para que los hombres necesitasen de mí,

y El me dio la humildad

para que yo necesitase de ellos.

Pedí a Dios gozar de la vida,

y El me dio la vida para que pudiese gozar de todo.

Señor, no recibí nada de lo que pedí,

pero me diste todo lo que necesitaba.

Y casi contra mi voluntad,

las oraciones que no hice fueron escuchadas.

¡Alabado seas, oh Dios mío!

Entre todos los hombres nadie tiene más que yo.

Oración de un atleta estadounidense que, a los 24 años,quedó paralizado y encontró a Dios en el sufrimiento.




QUIEN TIENDE LAS MANOS

Quien tiende las manos, quien da calor,

y quien no pide nada, sabe de amor.

Quien cada mañana saluda alegre al sol,

quien es fuerte, quien vive, sabe de amor.

Quien no se retira, quien cuida el calor,

quien no cierra las puertas, sabe de amor.

Quien siempre espera del otro lo mejor

y quien nunca se cansa, sabe de amor.

Quien tiene en su vida sólo una obsesión,

quien acoge las cargas, sabe de amor.

Quien tiene escondida su fuerza en una cruz,

es que ha recibido de Dios la luz.

Quien fuerte proclama que Dios es Salvador

es que ha conocido que Dios es Amor.




UNA SONRISA

Una sonrisa no cuesta nada

Y produce mucho.

Enriquece al que la recibe

sin empobrecer al que la da;

no dura más que un instante,

pero su recuerdo en a veces eterno.

Ninguno es tan rico

que pueda prescindir de ella,

ninguno es tan miserable

para no necesitarla.

Una sonrisa

creadora de la felicidad,

es un sostén en la familia

Y en la tarea diaria.

Una sonrisa

es el signo de la amistad.

Una sonrisa

da reposo en el cansancio,

en el desaliento renueva el valor,

es consolidación en la tristeza.

Una sonrisa

es el antídoto natural

en todas las penas,

pero es un bien

que no se puede

comprar, ni comprometer,

ni robar...

Porque solo tiene valor

en el instante en que se da.

Si encontraran

quizá, que la esperada

sonrisa

no se les dona,

sean generosos y den la suya.

Porque nadie tiene

tanta necesidad

de una sonrisa

como aquel

que a los demás

no sabe darla.




GRATITUD DE AMIGO

Por la amistad que me profesas,
por mis defectos que no notas,
por mis valores que estimulas,
por mi fe que alimentas,
por esta paz que nos transmitimos,
por este pan de amor que repartimos,
por el silencio que dice casi todo,
por esa mirada muda que reprueba,
por esa mirada que dice:
-¡Amigo, vas hacia adelante!,
porque no te callas y no consientes,
por la pureza de estos sentimientos,
por estar presente en todos los momentos,
aun cuando estás ausente,
por ser feliz cuando me ves contento,
por estar triste cuando estoy entristecido,
por reír conmigo cuando estoy alegre,
por reprenderme cuando estoy equivocado,
por mi secreto que siempre guardaste,
por tu secreto que sólo yo conozco, y
por darme cuenta que apenas lo merezo,
porque en cada instante me acercas a Dios,
por ese amor fraterno tan constante,
por todo esto y mucho más yo te digo:
-Dios te bendiga, mi querido amigo.




A ESO DE CAER Y VOLVER A LEVANTARTE

A eso de caer y volver a levantarte.
De fracasar y volver a comenzar.
De seguir un camino y tener que torcerlo.
De encontrar el dolor y tener que afrontarlo.
A eso no le llames adversidad,
Llámale sabiduría.

A eso de sentir la mano de DIOS
Y saberte impotente.
De fijarte una meta y tener que seguir otra.
De huir de una prueba y tener que encararla.
De planear un vuelo y tener que recortarlo.
De aspirar y no poder, de querer y no saber,
De avanzar y no llegar.
A eso no le llames castigo,
Llámale enseñanza.

A eso de pasar días juntos radiantes.
Días felices y días tristes.
Días de soledad y días de compañía.
A eso no le llames rutina,
Llámale experiencia.

A eso de que tus ojos miren
Y tus oídos oigan.
Y tu cerebro funcione y tus manos trabajen.
Y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta.
Y tu corazón ame.
A eso no le llames poder humano,
Llámale milagro divino…




EL PLAN DE DIOS

No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer.
No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar.
No te mires con tus ojos, contémplate con la mirada de Dios.
No pienses en lo largo que es el camino de tu transformación,
sino en cada paso que puedes dar para ser lo que Dios quiere que seas.
No confíes en tus propias fuerzas; pon tu vida en manos de Dios.
No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú.
Deja que el amor te toque y no te defiendas de él.
Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.
Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo.
No sufras por lo que viene, recuerda que "cada día tiene su propio afán" (Mt. 6,34)



NO LLORES SI ME AMAS

No llores si me amas
¡Si conocieras el don de Dios
y lo que es el cielo!
Si pudieras oír el cántico de los ángeles
y verme en medio de ellos!
¡Si por un instante pudieran contemplar,
como yo, la belleza, ante la cual
las bellezas palidecen!
¿Me has amado en el país
de las sombras y no te resignas a verme
en el de las inmutables realidades?
Créeme, cuando llegue el día
que Dios ha fijado,
y tu alma venga a este cielo,
en que te ha precedido la mía,
volverás a ver a este corazón
que siempre te ama, con todas
sus ternuras purificadas,
transfigurado y feliz,
no ya esperando la muerte,
sino avanzando contigo por senderos de luz.
Enjuga tu llanto, no llores si me amas.

San Agustín

 


 


PADRE NUESTRO

TU: Padre Nuestro que estás en los cielos..
DIOS: Si.. Aquí estoy..
TU: Por favor ... no me interrumpa, estoy orando!
DIOS: Pero tu me llamaste!..
TU: Que llamé? No llamé a nadie. Estoy orando.... Padre Nuestro que estás en los cielos...
DIOS: Ah!!! Eres tu nuevamente.
TU: ¿Cómo?
DIOS: Me llamaste!, Tu dijiste: Padre nuestro que estás en cielos... Estoy aquí. ¿En que te puedo ayudar?
TU: Pero no quise decir eso. Estoy orando. Oro el Padrenuestro todos los días, me siento bien orando así. Es como cumplir con un deber. Y no me siento bien hasta cumplirlo.
DIOS: Pero como puedes decir Padre Nuestro, sin pensar que todos son tus Hermanos, ¿Cómo puedes decir que estás en los cielos, si no sabes que el cielo es paz, que el cielo es amor a todos...
TU: Es que.... realmente, no había pensado en eso.
DIOS: Pero.. prosigue tu oración.
TU: Santificado sea tu nombre...
DIOS: Espera ahí! ¿qué quieres decir con eso?
TU: Quiero decir... quiero decir, ... lo que significa. Como lo voy a saber? Es parte de la oración. Solo eso!
DIOS: Santificado significa digno de respeto, Santo, Sagrado.
TU: Ahora lo entiendo. Pero nunca había pensado en el sentido de la palabra SANTIFICADO. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo..."
DIOS: Estás hablando en serio?
TU: Claro! ¿Por que no?
DIOS: Y que haces tu para que eso suceda?
TU: ¿Cómo que hago? Nada!!... Es que es parte de la oración, hablando de eso... seria bueno que el Señor tuviera control de todo lo que aconteciese en el cielo y en la tierra también.
DIOS: ¿Tengo control sobre ti?
TU: Bueno... yo voy a la Iglesia!
DIOS: No fue eso lo que te pregunté! Que tal el modo en que tratas a tus hermanos, la forma en que gastas tu dinero, el mucho tiempo que das a la televisión, las propagandas por las que corres detrás, y el poco tiempo que me dedicas a Mi?
TU: Por favor, para de criticar!
DIOS: Disculpa. Pensé que estabas pidiendo para que se haga mi voluntad. Si eso fuera a acontecer.. qué hacer con aquellos que rezan y aceptan mi voluntad, el frío, el calor, la lluvia, la naturaleza, la comunidad....
TU: Es cierto, tienes razón... Nunca acepto tu voluntad, pues reclamo de todo: Si mandas lluvia, pido sol; si mandas sol me quejo del calor, si mandas frio, continuó pidiendo, pido salud, pero no cuido de ella.
DIOS: Excelente que reconozcas todo eso. Vamos a trabajar juntos tu y yo. Vamos a tener victorias y derrotas. Me está gustando mucho tu nueva actitud.
TU: Oye Señor, necesito terminar ahora, esta oración esta tardando mucho más de lo acostumbrado. Continúo... "el pan nuestro de cada día danos hoy"...
DIOS: Para ahí! ¿Me estas pidiendo pan material? No solo de pan vive el hombre sino también de mi Palabra. Cuando me pidas el pan, acuérdate de aquellos que no tienen pan. Puedes pedirme lo que quieras, deja que me vea como un Padre amoroso! Estoy interesado en la ultima parte de tu oración.. continúa...
TU: "Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden..."
DIOS: y tu hermano despreciado?
TU: Ves? Oye Señor, él me criticó muchas veces y no era verdad lo que decía. Ahora no consigo perdonarlo. Necesito vengarme.
DIOS: Pero.. y tu oración? ¿que quieres decir con tu oración? Tu me llamaste y estoy aquí, quiero que salgas de aquí transformado, me gusta que seas honesto. Pero no es bueno cargar con el peso de la ira dentro tuyo¿Entiendes?
TU: Entiendo que me sentiría mejor si me vengara.
DIOS: No! Te vas a sentir peor. La venganza no es buena como parece. Piensa en la tristeza que me causarías, piensa en tu tristeza ahora. Yo puedo cambiar todo para ti. Basta que tu quieras.
TU: Puedes? ¿Pero como?
DIOS: Perdona a tu hermano, y te perdonaré a ti y te aliviaré.
TU: Pero Señor.. no puedo perdonarlo.
DIOS: Entonces no me pidas perdón tampoco!
TU: Estás acertado! Pero solo quería vengarme, quiero la paz Señor. Está bien, está bien: perdono a todos, pero ayúdame Señor!.... Muéstrame el camino a seguir.
DIOS: Esto que pides es maravilloso, estoy muy feliz contigo. Y tu... Cómo te estás sintiendo?
TU: ¡Bien, muy bien! A decir verdad, nunca me había sentido así. Es muy bueno hablar con Dios.
DIOS: Ahora terminemos la oración.. prosigue...
TU: "No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal..."
DIOS: Excelente, voy a hacer justamente eso, pero no te pongas en situaciones donde puedas ser tentado.
TU: y ahora.. ¿que quieres decir con eso?
DIOS: Deja de andar en compañía de personas que te llevan a participar de cosas sucias, secretos. Abandona la maldad, el odio. Todo eso te lleva al camino errado. No uses todo eso como salida de emergencia.
TU: no te entiendo!
DIOS: Claro que entiendes!... Has hecho conmigo eso varias veces. Vas por el camino equivocado y luego corres a pedirme socorro.
TU: Tengo mucha vergüenza, perdóname Señor.
DIOS: Claro que te perdono! Siempre perdono a quien esta dispuesto a perdonar también.... Pero cuando me vuelvas a llamar acuérdate de nuestra conversación, medita cada palabra que dices. Termina tu oración.
TU: Terminar? Ah, si, "AMEN!"
DIOS: y que quiere decir.. "Amen"?
TU: No lo sé. Es el final de la oración.
DIOS: Debes decir AMEN cuando aceptas todo lo que quiero, cuando concuerdas con mi voluntad, cuando sigues mis mandamientos, porque AMEN quiere decir ASÍ SEA , estoy de acuerdo con todo lo que recé.
TU: Señor, gracias por enseñarme esta oración, y ahora gracias también por hacérmela entender.
DIOS: Yo amo a todos mis hijos, pero amo más a aquellos que quieren salir del error, a aquellos que quieren ser libres del pecado. Te bendigo y permanece en mi paz!
TU: Gracias Señor!. Estoy muy feliz de saber que eres mi amigo.




AFÉRRATE

Aférrate a la fe porque es la fuente de la creencia de que todo es posible. Es la fibra y es la fortaleza de un alma confiada.

Aférrate a la esperanza porque destierra la duda y da lugar a actitudes positivas y alegres.

Aférrate a la confianza porque se encuentra en el corazón de las relaciones fructíferas que son seguras y satisfechas.

Aférrate al amor porque es el don más preciado de la vida, porque es generoso, se preocupa y da significado a la vida.

Aférrate a la familia y a los amigos porque son las personas más importantes en tu vida y porque hacen del mundo un lugar mejor. Ellos son la vida que ha crecido con el tiempo para ayudarte a seguir tu camino y permanecer siempre cerca de ti.

Aférrate a todo lo que eres y a todo lo que has aprendido, porque esto es lo que te convierte en un ser singular. No menosprecies lo que sientes y lo que crees que es bueno e importante, tu corazón te habla con más fuerza que tu mente.

Aférrate a tus sueños, alcánzalos de manera diligente y honrada. No tomes nunca el camino fácil ni te rindas ante el engaño.

Recuerda a otros en tu camino y dedica tiempo para atender sus necesidades. Disfruta de la belleza que te rodea. Ten valor para ver las cosas de manera diferente y más clara.

Haz del mundo un lugar mejor día a día y no te olvides de las cosas importantes que dan significado a tu vida.


 


CAMBIAR YO PARA QUE CAMBIE EL MUNDO

El sufi Bayazid dice acerca de sí mismo:

"De joven yo era un revolucionario y mi oración consistía en decir a Dios: 'Señor, dame fuerzas para cambiar el mundo'."

"A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta de que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar a una sola alma, transformé mi oración y comencé a decir: 'Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque sólo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho'."

"Ahora, que soy un viejo y tengo los días contados, he empezado a comprender lo estúpido que yo he sido. Mi única oración es la siguiente: 'Señor, dame la gracia de cambiarme a mí mismo'. Si yo hubiera orado de este modo desde el principio, no habría malgastado mi vida."




LA MIRADA DE JESÚS

"Le dijo Pedro: "¡Hombre, no sé de que me hablas!" Y en aquel momento, estando aún hablando, cantó un gallo, y el Señor se volvió y miró a Pedro... Y Pedro, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente."

Yo he tenido unas relaciones bastante buenas con el Señor. Le pedía cosas, conversaba con Él, cantaba sus alabanzas, le daba gracias... Pero siempre tuve la incómoda sensación de que Él deseaba que le mirara a los ojos..., cosa que yo no hacía. Yo le hablaba, pero desviaba mi mirada cuando sentía que Él me miraba.

Yo miraba siempre a otra parte. Y sabía por qué: tenía miedo. Pensaba que en sus ojos iba a encontrar una mirada de reproche. Pensaba que en sus ojos iba a descubrir una exigencia; que había algo que Él deseaba de mí.

Al fin, un día, reuní el suficiente valor y miré. No había en sus ojos reproche ni exigencia. Sus ojos se limitaban a decir: "TE QUIERO". Me quedé mirando fijamente durante un largo tiempo y allí seguía el mismo mensaje: "TE QUIERO".

Y, al igual que Pedro, salí fuera y lloré.



 


SE BUSCA UN SANTO


Perdóname, Señor, que venga a molestarte, pero se me acaba de ocurrir una idea:

Dicen que tienes necesidad de un Santo y pienso que tal vez podría servirte yo...

Vengo, pues, a ofrecerme para tal empleo; creo que podría cumplir bien esa ocupación.

A pesar de lo que digan, el mundo está lleno de personas perfectas.

Hay muchos que te ofrecen tantos sacrificios que, para que no te

equivoques al contarlos, los marcan con pequeñas cruces en un

cuadernillo. A mí, la verdad, no me gustan los sacrificios, me fastidian enormemente...

Lo que te he dado, Señor, tú sabes bien que lo has cogido tú mismo sin

pedirme permiso y, lo más que yo he hecho, ha sido no protestar...

Hay también otros que se corrigen de un defecto por semana y ¡claro!

Serán forzosamente perfectos al cabo de un trimestre.

Pero yo no tengo suficiente confianza en mí para hacer eso, ¿quién sabe

si perseveraré al cabo de la primera semana?

¡Soy tan impulsivo, Dios mío!

Por eso, prefiero quedarme con mis defectos, aunque usándolos lo menos posible...

Las personas perfectas tienen tantas cualidades, que no hay sitio en su alma para otra cosa y por lo tanto nunca llegaran a ser Santos.

Además, tampoco tienen ganas de serlo por miedo a faltar a la humildad.

Pero un Santo, Señor, yo creo que es ser un vaso vacío, que tú llenarás de tu gracia, con el amor que desborda tu Corazón, con la santidad de los Tres...

Mira, Señor, que yo soy eso: un vaso vacío, sin nada; sólo hay un poco de fango estancado en el fondo y no está muy limpio, ya lo sé...

Pero seguro que ahí arriba tú tienes algún detergente celestial!

y además, ¿para qué serviría el Agua de tu Costado sino para lavarlo antes de usarlo?

Pero si tampoco tú quieres de mí, Señor, no insistiré...

Piensa, sin embargo, en mi propuesta, que va en serio.

Cuando vayas a tu bodega a sacar el vino de tu amor, acuérdate que, en cierto lugar de la tierra, tienes un pequeño vaso a tu disposición.

 



 


WANTED!

ALIAS: EL MESÍAS, EL HIJO DE DIOS, EL PRÍNCIPE DE LA PAZ...

Notable líder de un movimiento de liberación.

Se le busca por estas razones:

- Practica la medicina, fabrica vino y distribuye alimentos sin licencia.

- Se entromete en los asuntos públicos, alborota al pueblo y atenta contra la libertad de los comerciantes.

- Se arroga autoridad para hacer de la gente hijos de Dios.

Apariencia: Cabellos largos, barba, túnica y sandalias.

Merodea por los barrios bajos, tiene pocos amigos ricos y con frecuencia se esconde en el desierto.

Tiene un grupo de seguidores a quienes llaman apóstoles.

Atención: Este hombre es extremadamente peligroso. Su insidioso e inflamador mensaje es particularmente incitador para la gente joven: una vez conocido, difícilmente se olvida. Transforma a los hombres y exige para ellos la libertad.

Este vagabundo constituye un peligro público.

 

AVISO: ESTÁ TODAVÍA EN LIBERTAD




LA SILLA

    La hija de un hombre le pidió al sacerdote que fuera a su casa a hacer una oración para su padre que estaba muy enfermo. Cuando el sacerdote llegó a la habitación del enfermo, encontró a este hombre en su cama con la cabeza alzada por un par de almohadas. Había una silla al lado de su cama, por lo que el sacerdote asumió que el hombre sabía que vendría a verlo.

- "Supongo que me estaba esperando", le dijo.

- "No, ¿quién es usted?", dijo el hombre.

- "Soy el sacerdote que su hija llamó para que orase con usted. Cuando vi la silla vacía al lado de su cama supuse que usted sabía que yo iba a venir a verlo".

- "Oh sí, la silla", dijo el hombre enfermo. "¿Le importa cerrar la puerta?".

    El sacerdote, sorprendido, la cerró. "Nunca le he dicho esto a nadie, pero... toda mi vida la he pasado sin saber cómo orar. Cuando he estado en la iglesia he escuchado siempre al respecto de la oración, que se debe orar y los beneficios que trae, etc., pero siempre esto de las oraciones me entró por un oído y salió por el otro, pues no tengo idea de cómo hacerlo.  Por ello hace mucho tiempo abandoné por completo la oración. Esto ha sido así en mí hasta hace unos cuatro años, cuando conversando con mi mejor amigo me dijo: "José, esto de la oración es simplemente tener una conversación con Jesús. Así es como te sugiero que lo hagas... Te sientas en una silla y colocas otra silla vacía enfrente tuyo, luego con fe mira a Jesús sentado delante tuyo. No es algo alocado el hacerlo, pues Él nos dijo 'Yo estaré siempre con vosotros'. Por lo tanto, le hablas y lo escuchas, de la misma manera como lo estás haciendo conmigo ahora mismo".

    José continuó hablando:  "Es así que lo hice una vez y me gustó tanto que lo he seguido haciendo unas dos horas diarias desde entonces. Siempre tengo mucho cuidado que no me vaya a ver mi hija, pues me internaría de inmediato en la casa de los locos".

    El sacerdote sintió una gran emoción al escuchar esto y le dijo a José que era muy bueno lo que había estado haciendo y que no cesara de hacerlo, luego hizo una oración con él, le extendió una bendición, los santos óleos y se fue a su parroquia.

    Dos días después, la hija de José llamó al sacerdote para decirle que su padre había fallecido. El sacerdote le preguntó: "¿Falleció en paz?".  "Sí", respondió la hija.  "Cuando salí de la casa a eso de las dos de la tarde me llamó y fui a verlo a su cama.  Me dijo lo mucho que me quería y me dio un beso. Cuando regresé de hacer compras una hora más tarde ya lo encontré muerto. Pero hay algo extraño al respecto de su muerte, pues aparentemente justo antes de morir se acercó a la silla que estaba al lado de su cama y recostó su cabeza en ella, pues así lo encontré.  ¿Qué cree usted que pueda significar esto?".

    El sacerdote se secó las lágrimas de emoción y le respondió:  "Ojalá que todos nos pudiésemos ir de esa manera".
 




EL HILO PRIMORDIAL

    Agosto estaba terminando tibio. Había llovido en la ultima semana y, con el llanto de las nubes, el cielo se había despejado. Cuando se acerca septiembre, suele suceder que el viento de tierra adentro sopla suavemente y a la vez que va entibiando su aliento, logra devolver al cielo todo su azul y su luminosidad.

    Y aquella tarde, pasaje entre agosto y septiembre, el cielo azul se vio poblado por las finas telitas voladoras que los niños llaman Babas del Diablo.  De dónde venían? Para dónde iban? Pienso que venían del territorio de los cuentos, y avanzaban hacia la tierra de los hombres.

    En una de esas telitas, finas y misteriosas como todo nacimiento, venia navegando una arañita. Pequeña: puro futuro e instinto. Volando tan alto, la arañita veía allá muy abajo los campos verdes recién sembrados y dispuestos en praderas. Todo parecía casi ilusión o ensueño para imaginar. Nada era preciso. Todo permitía adivinar más que conocer.

    Pero poco a poco la nave del animalito fue descendiendo hacia la tierra de los hombres. Se fueron haciendo más claras las cosas y más chico el horizonte. Las casas eran ya casi casas, y los árboles frutales podían distinguirse por lo floridos, de los otros que eran frondosos.

    Cuando la tela flotante llegó en su descenso a rozar la altura de los árboles grandes, nuestro animalito se sobresaltó. Porque la enorme mole de los eucaliptos comenzó a pesar misteriosa y amenazadoramente a su lado como grises témpanos de un mar desconocido.

    Y de repente: Tras! Un sacudón conmovió el vuelo y lo detuvo. Qué había pasado?
Simplemente que la nave había encallado en la rama de un árbol y el oleaje del viento la hacia flamear fija en el mismo sitio.

    Pasado el primer susto, la arañita, no sé si por instinto o por una orden misteriosa y ancestral, comenzó a correr por la tela hasta pararse finalmente en el tronco en que había encallado su nave. Y desde allí se largó en vertical buscando la tierra. Su aterrizaje no fue una caída, fue un descenso. Porque un hilo fino pero muy resistente, la acompañó en su trayecto y la mantuvo unida a su punto de partida. Y por ese hilo volvió luego a subir hasta su punto de desembarco.

    Ya era de noche. Y como era pequeña y la tierra le daba miedo, se quedó a dormir en la altura. Por la mañana volvió a repetir su descenso, que esta vez fue para ponerse a construir una pequeña tela que le sirviera en su deseo de atrapar bichitos. Porque la arañita sintió hambre. Hambre y sed.
Su primera emoción fue grande al sentir que un insecto más pequeño que ella había quedado prendido en su tela-trampa. Lo envolvió y lo succionó. Luego, como ya era tarde, volvió a trepar por el hilito primordial, a fin de pasar la noche reencontrándose consigo misma allá en su punto de desembarco.

    Y esto se repitió cada mañana y cada noche. Aunque cada día la tela era más grande, más sólida y más capaz de atrapar bichos mayores. Y siempre que añadía un nuevo círculo a su tela, se veía obligada a utilizar aquel fino hilo primordial a fin de mantenerla tensa, agarrando de él los hilos cuyas otras puntas eran fijadas en ramas, troncos o yuyos que tironeaban para abajo. El hilo ese era el único que tironeaba para arriba. Y por ello lograba mantener tensa toda la estructura de la tela.

    Por supuesto, la arañita no filosofaba demasiado sobre estructuras, tironeos o tensiones. Simplemente obraba con inteligencia y obedecía a la lógica de la vida de su estirpe tejedora. Y cada noche trepaba por el hilo inicial a fin de reencontrarse con su punto de partida.

    Pero un día atrapó un bicho de marca mayor. Fue un banquetazo. Luego de succionarlo (que es algo así como vaciar para apropiarse) se sintió contenta y agotada. Esa noche se dijo que no subiría por el hilo. O no se lo dijo. Simplemente no subió. Y la mañana siguiente vio con sorpresa que por no haber subido, tampoco se veía obligada a descender. Y esto le hizo decidir no tomarse el trabajo del crepúsculo y del amanecer, a fin de dedicar sus fuerzas a la caza y succión de presas que cada día preveía mayores.

    Y así, poco a poco fue olvidándose de su origen, y dejando de recorrer aquel hilito fino y primordial que la unía a su infancia viajera y soñadora. Sólo se preocupaba por los hilos útiles que había que reparar o tejer cada día, debido a que la caza mayor tenía exigencias agotadoras.

    Así amaneció el día fatal. Era una mañana de verano pleno. Se despertó con el sol naciente. La luz rasante irisaba de perlas el rocío cristalizado en gotas en su tela. Y en el centro de su tela radiante, la araña adulta se sintió el centro del mundo. Y comenzó a filosofar. Satisfecha de sí misma, quiso darse a sí misma la razón de todo lo que existía a su alrededor. Ella no sabia que de tanto mirar lo cercano, se había vuelto miope. De tanto preocuparse por lo inmediato y urgente, terminó por olvidar que más allá de ella y del radio de su tela, aun quedaba mucho mundo con existencia y realidad. Podría al menos haberlo intuido del hecho de que todas sus presas venían del más allá. Pero también había perdido la capacidad de intuición. Diría que a ella no le interesaba el mundo del más allá; solo le interesaba lo que del más allá llegaba hasta ella y nada más, salvo quizá por su tela cazadora.

    Y mirando su tela, comenzó a encontrarle una finalidad a cada hilo.

    Sabía de donde partían y hacia donde se dirigían. Donde se enganchaban y para que servían.
Hasta que se topó con ese bendito hilo primordial. Intrigada trató de recordar cuando lo había tejido. Y ya no logró recordarlo. Porque a esa altura de la vida los recuerdos, para poder durarle, tenían que estar ligados a alguna presa conquistada. Su memoria era eminentemente utilitarista. Y ese hilo no había apresado nada en todos aquellos meses.

    Se preguntó entonces a donde conduciría. Y tampoco logró darse una respuesta apropiada. Esto le dio rabia.  Caramba! Ella era una araña práctica, científica y técnica. Que no le vinieran ya con poemas infantiles de vuelos en atardeceres tibios de primavera. O ese hilo servía para algo, o había que eliminarlo. Faltaba más, que hubiera que ocuparse de cosas inútiles a una altura de la vida en que eran tan exigentes las tareas de crecimiento y subsistencia!

    Y le dio tanta rabia el no verle sentido al hilo primordial, que tomándolo entre las pinzas de sus mandíbulas, lo seccionó de un solo golpe.

    Nunca lo hubiera hecho! Al perder su punto de tensión hacia arriba, la tela se cerró como una trampa fatal sobre la araña. Cada cosa recuperó su fuerza disgregadora, y el golpe que azotó a la araña contra el duro suelo, fue terrible. Tan tremendo que la pobre perdió el conocimiento y quedó desmayada sobre la tierra, que esta vez la recibía mortíferamente.

    Cuando empezó a recuperar su conciencia, el sol ya se acercaba a su cenit. La tela pringosa, al resecarse sobre su cuerpo magullado, la iba estrangulando sin compasión y las osamentas de sus presas le trituraban el pecho en un abrazo angustioso y asesino.

    Pronto entró en las tinieblas, sin comprender siquiera que se había suicidado al cortar aquel hilo primordial por el que había tenido su primer contacto con la tierra madre, que ahora seria su tumba.

Conozco realmente cual es el hilo primordial de mi vida?
Lo cuido o lo olvido constantemente?
Desearía encontrarlo? Dónde creo que lo podré encontrar?
Y la oración? Cómo anda mi diálogo con Dios?
Me preocupo por mirar más allá de mi realidad terrena?




HOLA JUAN, SOY JESÚS

    Todos los días al mediodía, un pobre anciano entraba en la iglesia del pueblo y pocos minutos después salía. Un día el sacerdote del lugar le preguntó lo que venía a hacer (pues existían muchos objetos de valor en la parroquia).

    - Vengo a rezar, respondió el anciano.

    - Pero es muy raro, le dijo el sacerdote, que usted consiga rezar tan rápido.

    - Bien, respondió el anciano, yo no sé recitar aquellas oraciones largas, pero todos los días al mediodía, entro en la iglesia y solamente digo "HOLA JE