ORACIÓN
INICIAL
María
, Madre mía, tú fuiste la primera en vivir el "via
crucis", el camino
de la cruz. Sentiste cada dolor y cada humillación. No temiste
la burla de la
multitud. Tus ojos siempre estaban puestos en Jesús y Su dolor.
¿Es ese el
secreto de tu fortaleza milagrosa? ¿Cómo pudo tu
corazón soportar tal carga y
tanto peso? Al verlo tropezar y caer, ¿te torturaron los
recuerdos de tiempos
pasados…Su nacimiento, Su vida escondida y Su vida pública?
Tú
deseabas que todos le amaran. ¡Qué doloroso fue para
tí ver que tantos le
odiaban, y le odiaban con una furia diabólica.! Tómame de
la mano, acompáñame,
en este mi andar del Camino de la Cruz. Inspira en mí aquellos
pensamientos que
me harán comprender cuánto Él me ama.
Ilumíname para que pueda yo aplicar cada
estación a mi vida diaria y recordar las necesidades de mis
vecinos en este
Camino del Dolor.
Alcánzame
la gracia de entender el misterio, la sabiduría y el Divino amor
según paso de
una escena a otra escena. Concédeme que mi corazón, como
el tuyo, sea
traspasado por Su dolor y miseria y que me decida a no ofenderle
más. Qué
precio pagó para cubrir mis pecados, para abrir las puertas del
Cielo para mí y
para llenar mi alma con Su propio Espíritu. Dulce Madre, permita
que podamos
viajar juntos por este camino y concédeme que el amor en mi
pobre corazón pueda
darte alguna consolación.
Amén.
V. Te
adoramos, Señor y te bendecimos,
R. que
por tu santa cruz, redimiste al mundo.
Jesús, el
mundo aún te enjuicia. Sigue preguntando
Quién eres y por qué exiges
lo que exiges. Se hace una y otra vez la misma pregunta: "Si eres el
Hijo
de Dios, ¿por qué permites que el mundo esté en
este estado? ¿Por qué tanto
silencio?"
Aunque
la arrogancia del mundo me irrita, debo admitir que en silencio, en lo
profundo
de mi alma, yo también tengo estas mismas preguntas. Tu humildad
me frustra y
me incomoda. Tu fortaleza ante Pilato según bebiste
profundamente del poder del
Padre, me da la respuesta a mi pregunta: La Voluntad del Padre. El
Padre
permite muchos sufrimientos en esta vida, pero todo es para mi bien. Si
sólo
pudiera guardar silencio también ante la prudencia del mundo-
firme en la fe
cuando todo parece perdido- calma cuando acusado injustamente- libre de
la tiranía
del respeto humano- dispuesto a hacer la voluntad del Padre no importa
cuán
difícil.
Jesús
silencioso, danos las gracias que necesitamos para enfrentar la burla
del
mundo. Dé al pobre la fortaleza para no sucumbir a su
privación, pero ser muy
concientes de su dignidad como hijos de Dios. Concédenos que no
nos dobleguemos
ante la enfermedad de la gloria mundanal, pero estar dispuestos a ser
privados
de todo tipo de cosas en vez de perder Tu Amistad. Jesús,
aunque seamos
acusados diariamente de ser unos tontos, permite que la visión
de la Dignidad
Callada de pie ante la Injusticia Monstruosa, nos dé la
valentía de ser tus
seguidores.
Amén.
SEGUNDA
ESTACIÓN:
V. Te
adoramos, Señor y te bendecimos,
R. que
por tu santa cruz, redimiste al mundo.
¿Cómo
un ser humano pudo imponerte esa carga sobre tu cuerpo despedazado y
sangriento, Señor Jesús? Cada movimiento de la cruz
clavaron más las espinas en
Tu Cabeza. ¿Cómo pudiste evitar que el odio no creciera
en tu corazón? ¿Cómo es
que toda esta injusticia no confundió toda tu paz? La Voluntad
de Dios fue duro
para Ti- ¿Por qué me quejo cuando se me hace
difícil?
Veo
injusticia y me frustra y cuando mis planes para aliviarlo parecen
inútiles, me
desespero. Cuando veo aquellos que cargan con la pobreza sufren cada
vez más se
añade más cruz para cruzarse sobre mi corazón
lejos de la serenidad. No logro
ver del todo la dignidad de la cruz mientras se lleva con amor.
Preferería
estar sin ella.
Mi
concepto del mundo es que el sufrimiento, como el alimento, debe ser
compartido
en partes iguales. Qué ridículo soy, Señor amado.
De la misma manera que todos
no necesitamos la misma cantidad de alimento material, tampoco
necesitamos la
misma cantidad de alimento espiritual y eso es la cruz en mi vida,
¿no?- un
alimento espiritual proporcional a mis necesidades.
Amén
TERCERA
ESTACIÓN:
Jesús cae por
primera vez
V. Te
adoramos, Señor y te bendecimos,
R. que
por tu santa cruz, redimiste al mundo.
Jesús, me
parece, que como Dios, hubieras cargado tu cruz sin
vacilación, pero
no lo hiciste. Te caiste bajo su peso para enseñarme que
entiendes cuando yo
caigo. ¿Será el orgullo lo que me hace querer brillar
aún en el dolor? Tú no te
avergonzaste en caer, en admitir que la cruz era pesada. Hay personas
en el mundo
que mi orgullo no tolera, ya que espero que todos sean fuertes,
mientras yo soy
débil. Me avergüenzo admitir un fracaso en cualquier cosa.
Si
el Padre permite fracasos en mi vida según Él
permitió que Tú cayeras, entonces
tengo que saber que hay bien en ese fracaso en que mi mente nunca
comprenderá.
No puedo concentrarme en los ojos de los demás mientras se fijan
en mis caídas.
Antes bien, debo extenderme hacia arriba para tocar esa mano invisible
y beber
de esa fortaleza invisible por siempre a mi lado.
Jesús
débil, ayuda a todos los hombres que tanto intentan ser buenos,
pero que su
naturaleza está constantemente en oposición a que anden
derecho bajo el camino
estrecho de la vida. Levante sus cabezas para ver la gloria por venir
más que
en la miseria del momento presente.
Tu
amor por mí te dio fortaleza para levantarte de tu caída.
Vigile sobre aquellos
quienes para el mundo son considerados como siervos inútiles y
dales la
valentía para ser más interesados en cuanto a cómo
están delante de Ti, más que
en su prójimo.
Amén.
CUARTA
ESTACIÓN:
Jesús se encuentra
con su Madre
V. Te
adoramos, Señor y te bendecimos,
R. que
por tu santa cruz, redimiste al mundo.
Jesús, era
una gran tristeza considerar que Tu Dolor
causó tanta pena. Como
Redentor, Tú quería que Ella compartiera Tu dolor para la
humanidad. Cuando tus
miradas cruzaron en este momento de sufrimiento indecible,
¿qué fue lo que les
dio la valentía para seguir sin alivio- sin enojo por tanta
injusticia?
Parece
como si desearas sufrir todos los dolores posibles para darme un
ejemplo de
cómo sufrir cuando llega mi tiempo. Qué
humillación para Ti cuando tu Madre te
vio en este estado tan penoso- débil - indefenso - sujeto a la
misericordia de
hombres pecadores- la santidad expuesto a lo maligno en toda maldad.
Cada
momento de ese breve encuentro, ¿te pareció una
eternidad? Como he visto tanto
sufrimiento en el mundo, hay veces que creo que ya no hay esperanzas.
Hay un
elemento de letargo en mis oraciones por la humanidad que dice:
"Oraré,
pero ¿de qué servirá? Los enfermos se enferman
más y los hambrientos se mueren
de hambre. Pienso en esa mirada entre Tú y María- la
mirada que dijo:
"Demos este padecimiento al Padre por la salvación de las almas.
El poder
del Padre toma todos nuestros dolores y frustraciones y renueva las
almas, los
salva para una vida nueva- una vida de alegría eterna, dicha
eterna. Vale la
pena todo esto." Dale perseverancia a los enfermos para que puedan
cargar
con su cruz de frustración y agonía con amor y
resignación por la salvación de
otros.
Amén.
QUINTA
ESTACIÓN:
El Cireneo ayuda a
Jesús cargar la cruz
V. Te
adoramos, Señor y te bendecimos,
R. que
por tu santa cruz, redimiste al mundo.
Jesús, tus
tormentadores reclutaron a Simón de Cirene
para ayudarte a cargar la
cruz. Tu humildad está más allá de mi
comprensión. Tu poder mantuvo todo el
Universo y aún así permites que una de tus criaturas te
ayude a llevar una
cruz. Me imagino que a Simón le repugnaba tomar parte en tu
vergüenza. No tenía
idea que todos que miraban y se mofaban pasarían al olvido
mientras que su
nombre pasaría a la historia y a la eternidad como el que
ayudó a su Dios en
necesidad. ¿No pasa lo mismo conmigo Jesús amado?
Aún cuando cargo mi cruz con
repugnancia como Simón, esto beneficia mi alma.
Si
mantengo mis ojos fijos en Ti y miro cómo sufriste, podré
soportar mi cruz con
mayor fortaleza. ¿Estabas acaso intentando decirles a aquellos
que sufren por
el discrimen que tengan valentía? ¿Acaso Simón fue
un símbolo para todos
aquellos que son odiados por su raza, color y creencia?
Simón
se preguntaba mientras tomaba los maderos en sus hombros, cómo
fue escogido él
para una carga tan pesada y ahora lo sabe. Ayúdame Jesús,
a confiar en tu amada
Providencia según permites que el sufrimiento entre y salga de
mi vida. Hazme
entender que Tú lo miraste y lo aguantaste muy a gusto antes de
pasármelo a mí.
Tú me miras y me das fuerzas tal como hiciste con Simón.
Cuando entre en Tu
Reino sabré, como él lo sabe, las maravillas que Tu Cruz
efectuó en mi alma.
Amén.
SEXTA
ESTACIÓN:
La Verónica enjuga
el rostro de Jesús
V. Te
adoramos, Señor y te bendecimos,
R. que
por tu santa cruz, redimiste al mundo.
Jesús,
¿dónde estaban los cientos de personas a
quienes les curaste el cuerpo y
el alma? ¿Dónde estaban cuando necesitabas a alguien que
diera la más mínima
muestra de consuelo? Ingratitud habría envuelto Tu
Corazón haciendo la cruz
casi imposible de llevar. Hay ocasiones en que yo también siento
que todos mis
esfuerzos para Tu Reino son estériles y terminan en nada.
¿Vagaron tus ojos por
la multitud buscando el consuelo de un individuo- una señal de
pena - una
muestra de tristeza?
Mi
corazón se recocija con una alegría triste cuando pienso
que una mujer,
rompiendo contra el miedo y respeto humano te ofrece su lienzo para
enjugar Tu
Rostro sangriento. Tu amado corazón, velando por la más
mínima señal de amor,
¡imprimió la Imagen de tu Rostro despedazado sobre el
lienzo! ¿Cómo es que Te
olvidas por completo de Tí y recompensas un acto tan
pequeño de bondad?
Debo
admitir, que he estado entre aquellos que han temido conocerte en vez
de ser
como la Verónica. A ella no le importó que todo el mundo
supiera que te amaba.
Jesús descorazonado, dame esa calidad de alma tan necesaria para
testimoniar
para difundir Tu Palabra- decirles a las personas de tu amor hacia
ellos. Envía
a muchos a tu Viña, así las personas de todas las
naciones puedan recibir las
Buenas Noticias. Imprima tu Imagen Divina sobre mi alma y permita que
el lienzo
de mi condición humana lleve una semejanza perfecta de tu
Espíritu de amor.
Amén.
SÉPTIMA
ESTACIÓN:
Jesús cae por
segunda vez
V. Te
adoramos, Señor y te bendecimos,
R. que
por tu santa cruz, redimiste al mundo.
Jesús,
una de las cualidades hermosas que las personas admiraban
en
Ti era tu fuerza en el momento de burla- Tu habilidad de levantarte en
la
ocasión. Pero ahora, Te caes una segunda vez -aparentemente
vencido por el
dolor de la Cruz. Las personas que te juzgaron por las apariencias
cometieron
un terrible error. ¡Lo que parecía debilidad era fortaleza
sin igual!
Con
frecuencia yo también juzgo por las apariencias y casi siempre
me equivoco. El
mundo juzga enteramente por este engañoso método de
discernimiento. Desprecia a
aquellos que aparentemente dieron lo mejor de sí y que ahora
están en
necesidad. Juzga a los pobres como fracasados, los enfermos como
inútiles y los
ancianos como una carga. ¡Cuán equivocada es este juicio a
la luz de tu segunda
caída! Tu mejor momento fue la más débil. Tu mayor
triunfo fue en el fracaso.
Tu mayor acto de amor fue en la desolación. Tu mayor prueba de
poder fue en esa
carencia de fuerza que te tiró a la tierra.
Jesús
débil y poderoso, dame la gracia de ver más allá
de lo visible y ser más
cauteloso de Tu Sabiduría en medio de la debilidad. Dé a
los ancianos, a los
enfermos, minusválidos, atrasados mentales, sordos y ciegos el
fruto de la
alegría para que ellos sean más concientes del regalo de
Dios y la gran
diferencia entre lo que el mundo ve y lo que el Padre ve, que puedan
gloriarse
en su debilidad para que el poder de Dios se manifieste.
Amén.
OCTAVA
ESTACIÓN:
Jesús habla con
las mujeres de Jerusalén
V. Te
adoramos, Señor y te bendecimos,
R. que
por tu santa cruz, redimiste al mundo.
Jesús, me
asombra tu compasión por otros en tiempo de una
necesidad tuya.
Cuando sufro, tengo la tendencia de pensar sólo en mí,
pero Tú te olvidaste por
completo. Cuando viste a las mujeres santas llorando por tus tormentos,
Tú las
consolaste y les enseñaste a profundizar más en Tu
Pasión. Querías que
entendieran que el verdadero mal de que tenían que llorar era el
rechazo que
sufriste del pueblo Escogido- un pueblo separado de otras naciones,
quienes se
negaron aceptar el Hijo de Dios.
El
Acto de Redención daría lugar y nadie sería capaz
de quitarte la dignidad de
ser Hijo de Dios, pero la maldad, la avaricia, el celo y la
ambición en los
corazones de aquellos que debieron reconocerte era la causa de llorar.
Estar
tan cerca a Dios hecho hombre y echarlo a un lado por completo era el
crimen
verdadero.
Jesús,
temo que hago lo mismo cuando cuelo mosquitos y trago
camellos - cuando
saco una estilla del ojo de mi hermano y me olvido de la viga en el
mío. Es un
gran regalo - este regalo de la Fe. Es una gracia tan sublime de poseer
tu
propio Espíritu. ¿Por qué no adelanto en la vida
de la santidad? No me doy
cuenta de los muchos disfraces que utilizas y sólo veo personas,
circunstancias, eventos humanos, y no veo la mano querida del Padre
guiando
todas las cosas. Ayuda a aquellos que están desanimados,
enfermos, solos y
viejos para reconocer Tu Presencia en medio de ellos.
Amén.
NOVENA
ESTACIÓN:
Jesús cae por
tercera vez
V. Te
adoramos, Señor y te bendecimos,
R. que
por tu santa cruz, redimiste al mundo.
Jesús,
aún con la ayuda de Simón te caíste
una tercera vez. ¿Me
estabas diciendo que hay muchas veces en mi vida que caeré una y
otra vez a
pesar de la ayuda de mis amigos y seres queridos? Hay veces cuando las
cruces
que permites en mi vida son más pesadas que lo que puedo cargar.
Es como si
todos los sufrimientos de toda una vida de pronto son comprimidos en el
momento
presente y es más de lo que puedo soportar.
¿Cuando
lloro desde las profundidades de mi alma, "Este sufrimiento es
más de lo
que puedo soportar," susurras, "Sí, entiendo"? Cuando me
desanimo después de muchas caídas, ¿me dices en lo
más íntimo de mi ser,
"Sigue adelante, sé lo difícil que es volver a
levantarse"?
Hay
muchas personas que son probadas dolorosamente en cuerpo y alma con las
debilidades del alcohol y las drogas, quienes intentan una vez tras
otra y caen
una y otra vez. A través de la humillación de esta
tercera caída, dales la
valentía y perseverancia para tomar su cruz y seguirte.
Amén.
DÉCIMA
ESTACIÓN:
Jesús es despojado
de sus vestiduras
V. Te
adoramos, Señor y te bendecimos,
R. que
por tu santa cruz, redimiste al mundo.
Parece que
cada paso hacia el Calvario te trajo una nueva humillación,
Jesús. Cómo se retorció tu naturaleza sensible
al ser despojado de tus
vestiduras ante una multitud. Deseabas dejar esta vida según
entraste-
completamente apartado de todas las comodidades de este mundo. Quieres
que sepa
sin duda que me amaste con un amor desinteresado. Tu amor para
mí te causó sólo
dolor y pesadumbre. Lo diste todo y recibiste nada a cambio.
¿Por qué me cuesta
tanto ser desprendido?
En
tu mente amable, querido Jesús, ¿miraste al Padre
según estabas levantado en
ese monte ventoso, estremeciendo del frío y vergüenza,
temblando del miedo,
para pedirle que tenga piedad sobre aquellos que violarían su
pureza y
convertiría el amor en una burla? ¿Pediste perdón
por aquellos que la avaricia
les haría mentir, engañar y robar por unas cuantas
monedas de plata fría?
Perdónanos
a todos, querido Jesús. Mira al mundo con pena, pues la
humanidad ha perdido el
camino y los principios de este mundo hacen de la lujuria un juego
divertido y
el lujo una necesidad. Desprendimiento se ha convertido simplemente en
otra
opresión de los pobres y la obediencia la falta de los
débiles. Ten
misericordia de nosotros y concede a las personas de hoy día la
valentía para
ver y conocerse y luz para cambiar.
Amén.
UNDÉCIMA
ESTACIÓN:
Jesús es clavado a
la cruz
V. Te
adoramos, Señor y te bendecimos,
R. que
por tu santa cruz, redimiste al mundo.
Es
difícil imaginar a un Dios clavado en una cruz por sus propias
criaturas. ¡Es
más difícil aún entender un amor que permitiera
que una cosa como esa
ocurriera! Según esos hombres clavaron esos clavos pesados en
tus manos y tus
pies, querido Jesús, ¿ofreciste el dolor como
reparación por algun pecado o
debilidad humana en particular? ¿El clavo derecho era por
aquellos que se
dedican a la disipación y al aburrimiento?
¿El
clavo de la mano izquierda era en reparación por todas las almas
consagradas a
Ti que viven en tibieza? ¿Tus brazos extendidos era para
enseñarnos lo mucho
que nos amas? Los pies que caminaron esos caminos calurosos y
polvorientos se
clavaron rápidos, ¿se encogieron en un mortal desgarro
doloroso para reparar
por todos aquellos que ágilmente corren por el camino ancho del
pecado y propia
complacencia?
Parece,
querido Jesús, que tu amor te amarró manos y pies
mientras tu corazón pedía una
devolución de amor. Parece que gritas desde la cima del monte
"Te amo -
ven a mí - ves estoy amarrado - no puedo hacerte daño -
sólo tú puedes hacerme
daño a Mí." Cuán duro es el corazón que ve
tal amor y se aparta. ¿No es
cierto que yo también me he apartado cuando no acepté la
Voluntad del Padre con
amor? Enséñame a mantener mis brazos abiertos al amor, a
perdonar y dar un
servicio - dispuesto a ser herido más que en herir, satisfecho
en amar y no ser
amado en recompensa.
Amén.
DUODÉCIMA
ESTACIÓN:
Jesús muere en la
cruz
V. Te
adoramos, Señor y te bendecimos,
R. que
por tu santa cruz, redimiste al mundo.
¡Dios
está muerto! Con razón la tierra se estremeció, el
sol se escondió, los muertos
resucitaron y María estaba ahí de pie aterrada. Tu cuerpo
humano cedió su alma
con la muerte, pero tu Divinidad, querido Jesús,continuó
manifestando su poder.
Toda la creación se rebeló según la Palabra hecha
carne partía de este mundo.
El hombre simplemente era muy orgulloso para ver y muy obstinado para
aceptar
la verdad.
¡La
Redención se logró! La humanidad ya no tendría una
excusa para olvidar cuánto
les ama. El ladrón a tu derecha vio algo que no podía
explicar - él vio a un
hombre en un árbol y sabía que era Dios. Su necesidad
hizo que viera su propia
culpabilidad y Su inocencia. La Promesa de vida eterna hizo las horas
restantes
de su tortura soportables.
Un
ladrón común respondió a tu amor con profunda Fe,
Esperanza y Caridad. Él vio
más de lo que sus ojos le mostraban - él sintió
una Presencia que no podía
explicar y que no discutiría Él estaba en necesidad y
aceptó el camino de Dios
diseñado para ayudarle.
Perdone
nuestro orgullo, querido Jesús mientras gastamos horas
especulando, días
discutiendo y muchas veces la vida entera en rechazando tu muerte, el
cual es
un misterio sublime. Tenga piedad de aquellos a quienes su inteligencia
les
lleva al orgullo porque nunca sintieron la necesidad de acudir al
Hombre de los
Dolores para consolación.
Amén.
DÉCIMOTERCERA
ESTACIÓN:
Jesús es bajado de
la cruz
V. Te
adoramos, Señor y te bendecimos,
R. que
por tu santa cruz, redimiste al mundo.
Jesús, con
profundo dolor María te recibió en sus
brazos y vio todas las llagas
que el pecado te había infligido. María Magdalena
miró Tu Cuerpo muerto con
terror. Nicodemo, el hombre tan lleno de respeto humano, quien vino a
Ti por la
noche, de pronto recibió la valentía para ayudar a
José bajarte de la cruz. Una
vez más te rodea sólo algunos de tus seguidores. Cuando
la soledad y fracaso
cruzan mi camino, que piense en este momento de abandono y total
fracaso -
fracaso ante los ojos de los hombres. ¡Cuán equivocado
estaban - cuán erróneo
es su concepto de triunfo! El mayor acto de amor fue dado en
desolación y la
misión más exitosa fue cumplida y terminada cuando
parecía que todo estaba
perdido. ¿No es esto cierto en mi vida, querido Jesús?
Juzgo mis fracasos
severamente. Exijo perfección y no santidad. Mi idea de
éxito es que todo
termine bien - de acuerdo a mi gusto.
Dé
a todos los hombres la gracia para ver que hacer Tu Voluntad es
más importante
que el éxito. Si el fracaso es permitido para mi mayor bien
entonces enséñame
cómo usarlo a mi ventaja. Déjame decir como Tú
dijiste una vez, que hacer la
Voluntad del Padre es mi alimento. No permitas que los patrones de este
mundo
tome posesión de mí o destruya el bien que Tú
tienes para mí - de ser Santo y
cumplir la Voluntad de Dios con gran amor. Que pueda aceptar la
alabanza o
culpa, éxito o fracaso con la misma serenidad.
Amén.
DÉCIMOCUARTA
ESTACIÓN:
Jesús es puesto en
el sepulcro
V. Te
adoramos, Señor y te bendecimos,
R. que
por tu santa cruz, redimiste al mundo.
Jesús,
fuiste colocado para descansar en la tumba de un
extraño. Naciste sin
bienes de este mundo y moriste desprendido de todo. Cuando veniste al
mundo,
hombres durmieron y ángeles cantaron y ahora cuando te despides,
la Creación se
mantiene en silencio y pocos lloran. Ambos sucesos estaban envueltos en
la
oscuridad. La mayoría de los hombres viven en la misma forma. La
mayoría de nosotros
vivimos y morimos conociendo y conocidos de pocos. ¿Nos quieres
decir, querido
Jesús, lo importante que son nuestras vidas sólo porque
estamos cumpliendo la
Voluntad del Padre? ¿Aprenderemos alguna vez la lección
de la humildad que nos
hace contentos con quiénes somos, dónde estamos y
qué somos?
¿Nuestra
Fe será lo suficientemente fuerte para ver poder en la debilidad
y el bien en
los sufrimientos de nuestras vidas? ¿Nuestra Esperanza
confiará lo suficiente
como para depender de tu Providencia aún cuando no tenemos
dónde reclinar la
cabeza? ¿Nuestra Caridad será lo suficientemente fuerte
como para no
escandalizarse de la cruz?
Jesús,
esconde mi alma en tu corazón mientras
estás tendido en el sepulcro
solo. Permita que mi corazón sea como el fuego para mantenerte
caliente.
Permita que mi deseo de conocerte y amarte sea como una antorcha para
encender
la oscuridad. Permita que mi alma cante suavemente un himno de amor
arrepentido
según pasan las horas y tu Resurrección se acerca.
Permítame que me regocije,
querido Jesús, con todos los Ángeles en un himno de
alabanza y acción de
gracias por tan gran amor - un Dios tan grande - un día tan
grande!
Amén.
ORACIÓN DE DESPEDIDA
Jesús,
he viajado Tu Camino de
la cruz. Parece tan real y me siento tan avergonzado. Me quejo de mis
sufrimientos y encuentro difícil obedecer la Voluntad del Padre.
Mi mente está
oprimida por la pobreza, enfermedad, hambre, codicia y odio en el
mundo. Hay
muchas personas inocentes que sufren injustamente. Hay quienes nacen
con defectos
físicos y mentales. ¿Entendemos que continúas
cargando Tu cruz en las mentes y
cuerpos de cada ser humano?
Ayúdame
a ver la Voluntad del Padre en cada suceso de mi vida diaria. Esto es
lo Tú
hiciste - viste la Voluntad del Padre en tus perseguidores, en tus
enemigos y
en tu dolor. Viste la hermosura de la cruz y la abrazaste como un
tesoro
deseado. Mi mente mundana es opacada por la injusticia y sufrimiento y
pierdo
de vista la gloria venidera. Ayúdame a confiar en el Padre y
reconocer que hay
algo grande detrás del más insignificante sufrimiento.
Hay Alguien levantando
mi cruz para acomodarlo a mis hombros - hay Sabiduría Divina en
todas las
molestias pequeñas que fastidian mi alma todos los días.
Enséñame las lecciones
contenidas en mi Cruz, la sabiduría de su necesidad, la
hermosura de su
variedad y la fortaleza que acompaña hasta la más
pequeña cruz. María, mi
Madre, alcánzame la gracia para ser Jesús para mi vecino
y ver a Jesús en mi
vecino .
Amén.